domingo, 13 de noviembre de 2011

Preparados, listos, YA!!!!La carrera acaba de empezar, todo parece divertido, te ves rodeado de gente, el camino parece ancho y fácil, no sabes muy bien pq ha empezado todo, pero tampoco te lo planteas; te sientes con fuerza y energia para eso y para mucho más. Miras a tu alrededor y la gente te sonrie y te desea suerte; y tu mientras sin saber por qué.
Aparece una cuesta en el camino, pero tu le echas valor y la subes sin muchas dificultades; aunque si que es verdad que te quedas algo rezagada; pero piensas para ti mismo que ya adelantarás más adelante; sin preguntarte por qué quieres situarte entre los primeros.
De repente alguien te pone una zancadilla y tú no entiendes nada, que le he hecho yo???por qué me trata así??Eso no hace sino sacar lo peor de ti y sin saber la razón te haces más fuerte y sigues tu camino a paso más ligero, sin importarte los que se quedan atrás, pensando sólo en llegar a la cabeza.
El camino ya se está haciendo un poco largo, te paras un minuto a coger aire y entonces te preguntas qué estás haciendo en esa carrera, que habrá al final del camino??Miras a tu alrededor y no encuentras ninguna cara conocida, nadie que empezara contigo; te sientes sóla y cansada; pero no sabes porque extraña razon continuas tu camino.
Una piedra en el camino te hace caer; pero sorprendentemente alguien te ayuda levantarte y tú, agradecida y con más energía decides continuar y devolver esa pizca de bondad a los demás participantes.
La senda se vuelve tortuosa, coges aliento y te planteas cuál es el fin de todo eso; y si saco el pie del redil??y si cambio la ruta??Pero algo dentro de ti no te deja y te convences a ti mismo diciéndote que ya no queda nada para llegar al final............El final de qué????
Estoy en el momento de mi vida en el que más identificada me siento con la frase: PAREN EL MUNDO, QUE ME BAJO!!!
Igual no es la entrada más adecuada para el blog de buenas noticias; pero la verdad que reflexionar y compartirlo con más gente le hacen a uno sentirse mucho mejor!

miércoles, 30 de marzo de 2011

Nuestra oportunidad

Una nueva etapa empieza dentro de poco para los que hace nada éramos simples estudiantes de medicina, con ilusiones, y con visiones prematuras de una vida que nunca llegaba. Los que entramos en la carrera con el amor de convertirnos en algo, aunque no sabíamos muy bien en qué. Los que nos dejamos los ojos estudiando cosas que nuestra cabeza quería poder utilizar para gloriosos fines, mientras que nuestro corazón zozobraba en la duda  de si nuestra elección era certera. Elegir es rechazar. Y en ese caminar rechazamos muchas cosas: rechazamos horas de Sol a la orilla del Guadalquivir, rechazamos paseos a la luz de la Luna en Triana, rechazamos besos robados en los Jardines de Murillo, rechazamos conciertos, teatros, y amor. Dejamos escapar mucho amor...
Pero en estos meses se nos ha dado la oportunidad de resarcirnos, de poder apreciar la infinita belleza de todo lo que nos rodea, de recuperar la esperanza en los que poblamos este mundo, de crear una nueva realidad llena de sugerentes colores, formas y notas musicales. De rodearnos de instrumentos de pasión, y de voces que proclaman la razón de nuestro existir: traer belleza a este mundo, exaltar la pureza original de nuestra alma para el bien global, hacer que los cuerpos brillen con luz propia y que el intelecto esté al servicio del hombre, y no al revés. 
La semana que viene, amigos míos, comienza la elección de plazas para ser médico residente. Es una fortuna gozar de un trabajo en estos tiempos, y todo un reto hacer que esta honorable profesión recupere lo que fue una vez, un arte. Porque si arte y ciencia no se aúnan, la humanidad corre peligro de acabar tecnológicamente hiperdesarrollada, pero vacía, sola y triste. Una humanidad sabia nunca puede ser gris, por eso las nuevas generaciones de médicos tenemos la oportunidad de devolver el color a este lienzo desgastado por la exaltación de la ciencia y el empobrecimiento del arte. Arte y Ciencia son amantes que no deben distanciarse.